top of page

Escaleras.

  • Foto del escritor: Edwin CQ
    Edwin CQ
  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura

A veces me pregunto qué hubiera pasado si Karen Carpenter no hubiera tomado las decisiones que tomó, o, en un pensamiento más turbulento, cuál sería la historia si Sylvia Plath no hubiera metido la cabeza donde decidió.


¿Qué tristeza puede ser tan intensa como para atravesar a una persona y dejar a sus hijos solos?Supongo que la misma con la que la vida la atravesó a ella. ¿Justicia?


A veces recuerdo a mi sombra, más grande que yo pero con mi misma sangre, abrazados mientras la vida lo abandonaba y la sangre escurría por mis manos.


A veces trato de desentrañar las motivaciones y la tristeza que originaron el primer atisbo de pensamiento de muerte, pero recuerdo que es en vano. También me obligo a entender que no analizamos muertos, así como tampoco a aquellos a quienes no podemos analizar.


A veces intento analizar los míos, pero me encuentro

  1. flotando a la deriva, como si hubiera sido un sueño, o

  2. creyendo que no fue para tanto, como si hubiera sido un chiste, una farsa.


Dos mecanismos de defensa de mi imperfecto inconsciente, siempre luchando para que no vuelva a ser lastimado.


A veces, por otro lado, me siento vivo y libre: acompañado, estable, tranquilo. Puedo fluir. Me siento amado. En paz.


A veces siento el aire fresco de Querétaro entrar por la casa, deslizarse por mis piernas y alborotar los cabellos de mi amado.


A veces —más de las que imaginaba— me siento amado, querido, apreciado y valorado.A veces siento que encontré mi lugar en el mundo.


Y entonces lloro.


A veces pienso que es por felicidad, pero también porque me llegan los recuerdos de lo que pudo haber pasado si hubiera perdido la batalla con el Rival.


Me gusta sentirme amado, como en ese poema que alguna vez me leyeron, y también saberme capaz de amar: puro, maduro, no egoísta.


A veces también me siento dueño de mi vida, como si pudiera controlar al inconsciente que siempre puja por hacerme sufrir.


¿No es para eso para lo que nací?


Ahora he decidido que estoy listo.


A veces decidirse listo es lo mejor que puede pasarle a un humano: listo para la pulsión, sea cual sea, pero listo. No a la deriva, no entre grises.


A veces me da miedo enfrentarme a mi primer analizante y descubrirme a mí mismo en el diván: débil, acongojado, en posición fetal.


Pero ¿no es eso a lo que todos los analistas se enfrentan?


A veces recuerdo lo que dijo mi querida amiga A cuando la consulté al respecto:

“Estás más listo que yo, mi querido Ewin”.

No sé de qué depende estar listo.

Pero listo estoy.


Y a veces recuerdo que uno de mis mejores aciertos en Mérida fue elegir una casa con escaleras.

Y vaya que eran escaleras.

Querétaro, Qro, a 4 de marzo del 2026.


 
 
 

Comentarios


Suscríbase a nuestro boletín y no se pierda ninguna experiencia

Gracias por su preferencia. Respetamos su privacidad.

© 2022 por EDWIN CQ | EXPERIENCES

Logo Edwin CQ Experiences 2.png

Contacto

  • Instagram
  • LinkedIn
bottom of page